viernes, 9 de noviembre de 2012

Agridulce Amor


Recuperado: www.lailuminacion.com/temas/temagrande.aspx?titulo=VUESTRAS+CREENCIAS+LES+ATAN+A+LA+ILUSION
Era una pareja amorosa; vivían juntos hace 5 años después de un largo noviazgo, cada vez que abrían sus ojos se contemplaban mutuamente, el brillo de sus ojos nunca era igual.
Él hallaba en ella la perfección hecha carne, ella veía el ser que siempre quiso a su lado. Juntos felices con el otro, nada más le pedían al mundo… o bueno, que el amor siguiera entre ellos hasta el fin de sus días.
Y sí, en resumidas palabras era una relación empalagosamente cursi, de esas que rara vez -¡no!- permito corregirme, que frecuentemente vemos en las calles y en los parques (más que todo allí), pero lo que los diferenciaba era que en su corazón (significativamente) y que en su mente abundaba la felicidad de estar uno junto al otro. Sus caricias, cuchicheos, diminutivos, bobadas, eran sentidas desde el fondo de su ser y la superficie de sus tripas. Un amor tan incomprendido y repugnante para muchos, pero como ninguno es igual al otro y entre gustos no hay disgustos… cada quien siente como quiere sentir.
Mateo veía por los ojos de Adriana, Adriana veía por los ojos de Mateo (en verdad no se daban cuenta que cada uno tenía sus propios ojos, ¡pero que se le hace!) sus planes los unían, trabajaban para construir un futuro juntos, para ir a viajar, tener hijos, dos perros, etc. ¡que hermosura!... Adriana creía en los cuentos de hadas y Mateo cumplía sus caprichos, era ese príncipe azul que muchas quieren, pero que las que lo desean no lo obtienen.
Un día en aquella cama que guardaba los sueños de esta pareja, Mateo abrió sus ojos para contemplar como todas las mañanas el sueño de Adriana y como todas las mañanas esperó hasta que ella abriera sus ojos, ver aquel brillo, sonreír, dar el beso de buenos días y levantarse de la cama. Pero, como dice la anciana experta, nunca sabemos lo que va a pasar en el tiempo. Mateo abrió sus ojos, la contempló… Adriana dormía tan plácidamente que Mateo sintió envidia de ese sueño… ¿Qué carajo estás soñando?, ¿Qué sueños estas dejando de compartir conmigo?... Adriana despertó al escuchar esta voz jamás conocida, una voz que provenía de al lado de su cama, una voz molesta… ¿pero qué cosas dices? ¡Porque me hablas de tal forma, no me dejas estar en mi comodidad!- expresó enojada.
Mateo mirándola fijamente con una mirada que solo brotaba malestar, solo pudo pronunciar una palabra: ¡ilógico!
Adriana desconcertada se levantó apresurada, aun andaba medio dormida y por eso no entendía nada, lo único que hizo fue reprocharle a grito entero la “hermosa” manera en que él la había despertado. Mateo por su parte, no sabía ni que decirle. Es que jamás habían peleado, y ahora las únicas palabras que expresaba eran cosita, amor, corazón, aichh, acuchu; imaginémonos una discusión con estas empalagosas palabras… simplemente perdió la pelea.
Ese día el brillo de sus ojos no deslumbró.
Después de la cirquera discusión, la casa quedó sola y el silencio abundó… juntos se habían marchado a sus respectivos trabajos y solo se volverían a ver a las 6 de la tarde.
6 en punto y el reloj sonó marcando la hora, Mateo entró animado y contento a la casa, esperaba encontrar a su amada en la cama recostada aguardando su llegada… subió las escaleras y se dirigió a la alcoba. – Amorsh perdóname, mira lo que te traje, dijo con estúpido sonido y una cara de bobo que no podía con ella… Retiró el enorme ramo de rosas de su cara y vio que ella no estaba como siempre aguardando a su llegada. Bajó la cabeza, se sentía triste porque ella no estaba allí como lo había imaginado, volvió a recobrar el entusiasmo y se dirigió a buscarla por toda la casa, fue a la cocina, al patio, miró cauteloso en todos los baños, en las habitaciones y se dirigió al cuarto de ropas, era la segunda habitación preferida de los dos porque tenía una temática estilo puerta china (japonesa) donde se podía ver la sombra del otro.
Caminó con una gran sonrisa en la boca, iba a ver a la mujer de su vida. De repente se detuvo, las lágrimas de sus ojos empezaron a brotar, esa imagen que observaba rompía su corazón, su alma, su ser… no podía ser posible, ella… ella...
Como la puerta era de esas en la que puedes ver la sombra de la persona que está en la habitación, se pudo resolver el suceso antes de ser visto como tal. Mateo había visto la sombra de su mujer, la sombra de una mujer colgada desde el techo, la sombra de una mujer muerta. Fría sombra, fría imagen, frío evento  que jamás pensó vivir. El amor de su vida se había suicidado y todo por culpa de él, por haber reprochado el sueño que no compartió con él… que ser tan miserable, impedir desarrollar un sueño y es que ni él mismo sabía porque lo había hecho…
Ahora su mujer no estaba, sus planes no se cumplirían, sus hijos no nacerían, no habría familia, viajes, final feliz, ni habría perro que les ladrara... y sin más, Mateo bajó presuroso a la cocina, lloraba ahogadamente. El vacío en su pecho cada vez dominaba más su ser, y es que sin ella él no tenía sentido. Agarró el cuchillo preferido de los dos, ese que corta hasta una tabla, lo paso crudamente por su muñeca derecha pues no pudo andar por el camino de la vida junto a ella; luego lo enterró en su corazón pues no pudo cumplir con toda la realización de su amor… y así finalmente murió.
Pasaron las horas, las 7:45 pm… Adriana se había tardado en llegar porque fue a comprar el vino favorito de Mateo… Amorshh! Perdóname he llegado tarde pero hay algo que quiero decirte- decía mientras subía las escaleras… rápidamente se dirigió hacia su alcoba pero no lo encontró, pasó a ver el cuarto de ropas pues la sombra que reflejaba la puerta le llamó la atención, abrió la puerta y recordó que había colgado la mesa de planchar en forma vertical para que no ocupara demasiado espacio; se rió, pues desde lejos parecía que hubiera una persona colgada. Bajó hacia la cocina, pues aunque no lo había escuchado al entrar, sabía que él estaría comiendo dulcecitos sentado en la mesa… ¡Amorsshh! No te escondas- gritaba con esa voz caramelosa… Ingenua creía que su amor estaba jugando a las escondidas y que saldría a darle ese beso que no se dieron en la mañana (…)
Mateooo!- Gritó desesperada, Mateooo!

viernes, 26 de octubre de 2012

Adios

http://humor-y-voyages.bligoo.com/content/view/4125878/Adios-senora.html


Es hora de dejar atrás los sueños, los pensamientos, es hora de darse cuenta de la realidad.
¿Sabías que las estrellas no son eternas? el sol algún día se apagará así como lo que siento cada vez pierde su fuerza y por más que lo intente no puedo dejar que suceda, solito, poco a poco se olvida de ti. ¿Sabías que el hielo se derrite? Y eso hiciste tú, derretiste tantas capas de hielo pero aun no llegaste a lo completamente cálido.
Una vez alguien me dijo, debemos estar preparados para dejar atrás, para decir un seguro Adiós. Siempre le decía que “si” a esta persona y pensaba a la vez - ¡que duro es eso!- ha llegado el momento para esta situación, tiene que pasar, quedar grabado en la historia para el fin de los días.
Mira que nuevamente he empezado a mirar como las cosas de otras personas avanzan sin dar marcha a atrás, es bonito ver parejas enamoradas en el parque, sentados mirando al horizonte. Pero a la vez es triste, triste para mí, el ver esas parejas que se mienten creyendo que se aman infinitamente, cuando tan solo la cotidianidad abarca sus vidas y aquello a lo que llaman amor solo es la muestra de un recuerdo de un tiempo, recuerdo que en el presente es la compañía pues no saben cómo vivir separados porque uno a uno se han olvidado de sí mismos; y el placer de una cama, el jugueteo entre sabanas reaviva ese amor que pretenden tener, cuando tan solo es la necesidad de dos cuerpos por sentir ese infinito placer, donde todo esa furia sale, pues dentro de sí saben que no quieren estar juntos pero a la vez que el estar juntos es lo ya conocido.
¿Sabes?, algo que no me gustaría es “amar” de esa forma, creer que es amor la monotonía de ver unos ojos sin brillo, que repite como loro palabras grabadas en piedras que no se pueden volver a su estado natural. Pienso, menos mal aún no he amado. No he dicho esas dulces palabras y me alegra saberlo, pues creo saber que esa persona puede estar en algún lugar o quizás jamás exista, pero no las he usado en vano para referir algo que no siento, que no ha existido dentro de mí… ¡Te Amo!  Recuerdo el miedo que me daba esas palabras cuando era tan solo una pequeña joven que deambulaba en este mundo, generaba un montón de explicaciones para decirle a los demás porque no creía en eso y creía que era la persona consciente y dura que no llegaría a tal punto, es más, que no llegaría a sentir nada por otro; y cuando sentí, supe que “puede” llegar a existir, pero te lo reafirmo aun en mí no ha nacido, no ha llegado a tanto, no he llegado a la cima?.
Y bueno sin más preámbulo, Adiós, mira que mi mundo es una de las cosas más maravillosas que tengo y en este (mundo de todos) hay personas encantadoras, personas inimaginables que alegran,  uno a uno los días donde puedo sentir.
Sentir una de los gustos de mi vida, vivir siempre y soñar, algo jamás olvidado. Una vida andante, la tuya igual y que bueno, una larga vida te deseo. No siempre son alegrías pero que va!! Joder, que vida nos damos.  Tú en tu camino y yo en el mío, cada quien en sus propios caminos, pero que caminos tan extraños que se mezclan con el de otras personas… si pudiéramos ver el mapa de esos caminos creo que no lo entenderíamos, quizás si veamos los comienzos y finales de unos, pero de otros jamás sabremos. Por eso ¡Adiós¡ en el mapa terminada una historia, ¡Adiós¡.

  

viernes, 7 de septiembre de 2012

Silencio Cálido


"Yo creo que luchará hasta tenerte de vuelta
Y yo creo… que todo lo hará cada vez mejor
Y cuando te tenga, la felicidad abundará...porque sabe lo que es perderte y tenerte. Sabe  la gran mujer que tiene.
Ese día te dará besos, muuuchos, con ese sentimiento inigualable
Yo creo que él luchara tanto
Que sabrá que los sueños se alcanzan"
…

Eso le decía ella, la amiga inseparable de su novio. La persona que aparte de Susana sabía todo sobre él. La única a la que no se podía celar, la única que no era la otra….
Más allá de todo, la amistad que unía a estas dos personas era de esas que no se ve con frecuencia, de las que solo se siente; de las que no se puede hablar, no por no saber, sino porque no hay términos que describan esa relación en la que un hombre y una mujer son amigos.
Se conocían desde siempre, se conocían como nunca, se conocían (…) Sabían lo que a cada uno le gustaba, lo que odiaba, lo que les repugnaba, lo que los alegraba, lo que los satisfacía.
Copas y más copas vieron pasar esa gran amistad (era su plan favorito), el humo de la chimenea, la calidez de su compañía ¡Que amigos!
Desde muy jóvenes, juraron jamás separarse pasara lo que pasara, las peleas, los reproches, las bobadas no los iba a separar.
Cuando él tenía 21 años, conoció a una gran mujer, poco a poco se fue enamorando de ella, con el pasar del tiempo comenzaron a construir una relación firme y segura, el amor que habitaba en ellos era enorme. Ella, su amiga fue testigo de todos los retos, las pruebas, los engaños, las alegrías y tristezas que esa joven pareja vivía. Ella siempre le decía a él: - ¡valorara esa gran mujer, pues será la única que dormirá a tu lado! Él siempre la escuchaba, era la única que lo invitaba a reflexionar y quizás a veces lo insultaba de forma tan encantadora que él flotaba en esas palabras poco aceptables.
Susana no veía que ella fuera una amenaza para su relación, ellos se veían tan unidos que ni los hermanos podrían ser así… simplemente no había cabida en su mente para que entre ellos pudiera pasar algo más allá de la verdadera amistad que se reflejaba. Y si, ciegos, valía más lo que se presenciaba y lo que sus palabras decían, valía más el significado que su mente le daba a eso que ellos vivían.
Ese día, Susana y su novio estaban “peleados”, discutieron por algo sin sentido (como la mayoría de las discusiones) no se hablaban, no se habían llamado, ninguno de los dos cedía. Susana, la llamó, llamó a la amiga de su novio. Ella, presurosa fue al encuentro, pues el llanto y la desesperación en su llamada, generó en ella la urgencia de ir a ver lo que le pasaba.
Llegó al apartamento y la encontró postrada en el sillón, comiendo chocolates, junto con un gran tarro de helado.
 - ¿Qué paso?- preguntó a su encuentro.
- Me ha dejado, no me llama, tú eres la única que nos puede ayudar, eres la única que puede hablar con él, para que volvamos- Respondió Susana
- no te preocupes, él es un poco orgulloso, pero no demorará en buscarte, él sabe lo valiosa que eres, espera un momento, ten seguridad en ti misma, ten paciencia… Yo creo q luchará hasta tenerte de vuelta… Y yo creo… que todo lo hará cada vez mejor…
A esas palabras, las cosas se tranquilizaron, las tristezas se redujeron y las lágrimas se borraron. A esas palabras, un silencio cálido llegó a ese apartamento y el espacio esperó el momento para reunir dos corazones, que se creía, debían estar juntos…
Nada está escrito, nadie sabe que nos puede deparar a la vuelta de la esquina, nadie sabe lo que pasa cuando abrimos la puerta de la casa… y es allí, esa amiga fiel, confidente de una relación salió del apartamento, dejando a Susana más calmada, abrió la puerta, se despidió del celador,  miró ese paraíso que se deslumbraba en la cuadra, vio un gran carro y dentro de ella aguardaba un hombre de tez blanca, unas pocas canas adornaban su cabeza, sus manos un poco arrugadas se veían suaves y puras, era un buen hombre pensó ella. De repente, del edificio de al frente salió un hombre  como dirían con una presencia sin igual, llevaba un traje caro y unos lentes de sol que le cubrían parte de su cara. Detrás de él dos hombres corpulentos, seguían su camino. Los tres se subieron a presurosos al carro.
(…)
De repente, todo cambio, el gran silencio cálido se desvaneció, ahora solo nacía un silencio cruel y angustioso, el lugar actuaba en cámara lenta, esperando a que sucediera algo que acabara con ese silencio. Apareció una moto en la que iban dos hombres, a los cuales no se les podía ver la cara pues sus cascos escondían los rasgos delincuente y sanguinario de sus rostros. Uno de ellos, llevaba en su mano el arma que acabaría con un hombre, un poderoso hombre.
Sonó un gran disparo, pero aun el silencio angustioso no se perdía. El freno del carro, ese sonido espantoso hizo que todos en la cuadra quedaran perplejos frente a ese suceso, su conductor estaba muerto. Otros tres disparos se dieron, ella, aquella mujer que acababa de salir del edificio y quedar perpleja ante la maravilla de paraíso que veía, solo escucho tres disparos y ese cuarto, ese último disparo lo sintió, sintió que algo entro y rompió su pecho, no le dolía, simplemente presionaba de tan igual forma, que se dejó llevar por el cielo maravilloso que se presentaba en el momento y  cayó al piso…
Aquellos dos asesinos huyeron del lugar, obviamente no se iban a quedar a presenciar su gran obra (la maldición de esos autores), un muerto en el lugar y una herida de gravedad. Aquellos dos hombres corpulentos salieron del carro, uno de ellos se dirigió hacia el conductor que había muerto, el otro apresurado salió a ver como aquella mujer yacía en el suelo, aún estaba viva. Pero el hombre “poderoso” el hombre con una presencia sin igual, aguardó unos minutos para salir de su carro, abrió la puerta, estaba intactamente destruido, su cara no podía contener las lágrimas de su rostro al ver a su empleado muerto,  su compañero, su gran amigo, aquel hombre de experiencias y buenos consejos.
Susana, salió de su apartamento y vio a la amiga de su novio casi muerta, de inmediato llamó a su novio. Una ambulancia llegó a la obra de arte que aquellos dos sicarios habían realizado. Todos los gastos, correrían por parte de aquel hombre poderoso, dentro de sí pensaba, que no era justo que más vidas pagaran por algo que iba dirigido hacia él, ya su amigo había muerto; haría todo lo posible para que esta joven mujer viviera.
Pasaban los días y ella no despertaba, pero estaba viva eso decían las máquinas y los doctores expertos en todas estas situaciones. Su amigo, no se despegaba ni un minuto de ella, Susana lo acompañaba cuando podía, pues los horarios de visitas y sus deberes impedían que estuviera todo el tiempo junto a ese par de amigos.
Eran las 10 pm del quinto día, ella seguía postrada en esa cama de este lujoso hospital, era el quinto día que él aguardaba sigilosamente a que su amiga despertara para poder ver de nuevo esos ojos que lo hechizaban y esas palabras que siempre entraban en el fondo de su ser. - Las 10 pm- se escuchaba a una enfermera decir en el pasillo. Las 10 pm y de repente ella, aquella mujer que dormía en el paraíso, despertó, asustada vio a su alrededor pero al encontrarse con la mirada de su amigo, todo se calmó, el silencio cálido apareció. Lágrimas y más lagrimas brotaban y acariciaban los rostros de estas personas, él a presuroso la cogió entre sus brazos y le dio ese abrazo que jamás habían sentido, juntaron sus cuerpos de tal forma que hicieron reaccionar las mentes, por fin abrieron sus ojos, vieron tan claro, vieron con tanta y suficiente luz… los sentimientos que siempre habían traducido a cariño y amor de amigos, eran más que eso, eran los sentimientos, el sentir, la pasión, era “el eres mi amor, eres mi deseo y eres mi compañía” de dos personas que de un momento a otro dejaron de ser amigos, para ser más…
La luna proyectaba su luz como nunca antes se había visto, grande y llena esta luna, la única testigo de lo que en ese cuarto de hospital sucedía, desde el cielo miraba emocionada como de estas dos personas brotaba cuan gran sentimiento indescriptible. Y un beso, un sublime beso selló la realidad que pasaba y el abrir de sus corazones, donde la mente ya no tenía pensamientos transformados, sino estaba tan abierta y comprendía todo lo que siempre había pasado.
Los besos, las miradas, las caricias nacían una y otra vez. – eres tu- decía él, siempre fuiste tú… ella tan solo lo miraba, no decía una sola palabra, estaba tan agradecida de tener  la oportunidad de volver a verlo… y de repente, empezaron a brotar bellas palabras de su boca: “sabes que yo no creo en esa palabra amor, jaja tu sabes como soy, pero en mí habita un sentimiento y hoy he entendido, lo sé, sé de qué trata, por ti hay más de mí que la amistad, por ti esta mis desvelos, mis miradas, mi preocupación, mi sentimiento que aún no sé cómo llamarlo, pero que es maravilloso, vivimos para acompañarnos, y que gran vida me di, mas agradecida estoy que en ella hubieran momentos, miles de momentos que compartimos juntos y que pude estar a tu lado para sentir ese calor y ese silencio cálido, me encantas, me gustas, te quiero, siento por ti eso. Habitará en ti los días de vinos y chocolates, las miles de risas y los abrazos.  Que lastima que en ese lugar, magnifico y significante lugar, no cerramos una noche con un hermoso beso. Tuya siempre en tus pensamientos…” Ella agarró su mano, lo acerco y se despidió, un beso de silencio cálido selló la despedida, un beso de silencio cálido donde él supo lo que sentía, lo que ella era, lo que perdió y jamás tendría, un beso que por siempre recordará, una mirada encantadora, una sonrisa de sus labios, la última caricia de sus manos, todo lo que a él le encantaba lo vio y sintió por primera y última vez.
11 pm, su mano agarrada a la de ella dejó de sentir la fuerza, su vida se desprendió. Aquella máquina infernal dio el aviso, la vida de esa gran mujer en este mundo llegaba a su fin. Él no lo creía ¡no era justo!  justo cuando la tenía, se le iba, se iba para no volver… la hora más significante, jamás olvidada de toda su vida.
Si ella no hubiera ido donde Susana, si ellos no hubieran peleado, si él jamás hubiera estado con Susana, si no la hubiera conocido, todo esto pensaba él. Pero era inútil, las cosas suceden y muchas veces somos inherentes a lo que pueda pasar, no todo lo podemos controlar…  Él sabía que ella quería que la cremaran, quien más que el para hacer los preparativos de su despedida. ¡Que irónico! hacer la despedida de la persona que siempre amo inconscientemente (por traerlo a  definiciones terrenales-mortales) La despedida hasta el fin de sus recuerdos.
De repente en su mano se encontraba una pequeña hoja, color palo de rosa, con un aroma que le recordaba a ella. Unas palabras por toda su vida, en su mente habitaran y cuando muera quizás desaparezca


Recuérdame para siempre como un silencio cálido….


viernes, 10 de agosto de 2012

El miedo a sentir, en palabras plásticas


Miedo a Sentir

Me encuentro naufragando en el mar de tus pupilas,
Puedo desenfrenarme en tu cuerpo y abrazarte sin sentidos
                      Mis brazos te protegen, tu olor es un narcótico para mi alma,                      
Y  siento en mí el temor de amarte.
Al mirarte, las olas de calor de deslizan poco a poco
¡Lo  sé quiero tenerte!
Pero llega, ¡es más grande y se apodera de mí!
Explota todo ese fuego, abrumado de este pobre corazón
¡Crece!, ¡crece!...
Hasta que a lo lejos vuelvo a escucharte
Vuelvo a sentirte, me alejo, me voy
No te tendré, como las garzas al amanecer
No seguiré para que las danzas de este corazón broten y me destruyan.
A pesar de que sufras, de que te desgarre el corazón,
Esto morirá y volveré a ser normal…
¿Sigues aquí?, ¿Por qué?, no me silencies con ese beso
Es mejor que esto se acabe para que tu corazón vuele y llegue  a otro nido,
Porque si no seré esclava tuya, y lastimosamente para mí, no podré zafarme de aquel papel.
Mi corazón quiere volver a mi pecho, puesto en tus manos
Con una palabra armónica haces que el mundo se detenga,
Y con tu boca de néctar dulce, haces de mí una estúpida enamorada.

                                                                                              Peke.

Por algo era…!

Y quería mostrar lo que sentía, y quería cumplir con mi responsabilidad. En ese entonces (y también ahora) jamás estuve conforme con lo que escribí… me parecía tan plástico, tan falta de sentido, tan mentiroso… y es verdad, leerlo es una de las cosas que siempre evito, que quiero alejar, ¿por qué? Por todo lo que esas palabras me hicieron hacer. Leerlo, mostrarlo, y bueno en ese entonces, leértelo fue un poco vergonzoso, porque mientras lo hacía, en mi mente las voces sonaban: ¿qué estás diciendo? Tú no sientes esas palabras, ¡estas son palabras de plástico!
Y bueno, no es bueno mezclar las cosas (aunque a muchos les funcione) las letras se escriben cuando quieren ser escritas, no cuando un señor calvo dice que las escribamos, y menos ese tipo de cosas, de las cuales pienso que no soy buena, y pues no me gusta escribir; admiro su esencia, la esencia que los miles de poetas le han dado a las letras.
No quiero decir que esto no haya servido de nada –sirvió de mucho, al menos no perdí la materia (¿y bueno quien la perdía?)- pero leyéndolo no tiene el sentido que quería dar, es un armado de plástico, sin alma, sin corazón, sin esencia. Parecen muertas, porque no tienen significado para transmitir y bueno, quizás muchos le den significado, pero si quien las escribe no lo hace con ese sentir, simplemente construye un ser muerto.
Es verdad que los más simple es lo más hermoso, porque lo que está elaborado pierde la esencia de su creación, el por qué fue creado y el para qué. Esto pasó, perdió el norte, el sur, todos sus puntos. Desviadas, las palabras fueron desviadas y llegaron a ser plásticas.

                     

(…) No era para ti, quizás era para ese señor, y bueno muestra lo que no existe, la frialdad de un sistema escrito, porque no era yo la que creaba pensamientos, hacia ese ser. Vergüenza con lo que se me pidió, con lo que se escribió, con lo que leí.

Por eso cada palabra escrita, cada historia, es más que una reunión de palabras, es una charla amena con el escritor, es conocer lo que existió algún día (del mundo real y del mundo que tú quieres que sea real) y conocer los verdaderos y a veces ocultos sentimientos que existieron alguna vez.