viernes, 20 de julio de 2012

El ritual del pacto


Mírame directamente a los ojos, vamos no temas, mis ojos aún no han aprendido a comer.
Mírame directamente a los ojos, quiero saber si tus labios mienten, si eres capaz de decir que no, o simplemente si tus ojos me dicen que en verdad no sientes. Directamente, fijamente, sin más palabras, mírame a los ojos.

-He caído en tu trampa, he caído en lo que siempre había creído, me has embrujado, esos ojos me han cautivado-

Acabo de descubrirlo, tus ojos puros me han demostrado lo que sientes, has caído. Ahora solo queda que firmes tu propia sentencia, ¿aceptas?
¿Sabes?, juntos compartiremos momentos, mejores momentos de los ya compartidos; estaremos solos tú y yo… caminaremos entre sabanas. Corriendo, caminando dejaremos que el tiempo transcurra, comeremos, dormiremos, viviremos; cariño pero, solo una cosa, hay algo que debes hacer para que siempre, por los siglos de los siglos vivamos juntos, está claro que debes dar algo tuyo y así vivirás junto a mí.


(…)Tu sangre, día a día cinco gotas de sangre darás, cinco gotas de sangre compartirás, cinco gotas de sangre te unirán junto a mí, cada día te levantaras, pincharas tu dedo con aquella aguja y cinco gotas de sangre deberán caer en este envase, ni una más, ni una menos, en el destino está escrito; así cuando tu sangre no exista más, acabaras con nuestra vida y estaremos cada vez más juntos.

-¿Mi sangre?, si mi sangre debo dar para vivir en muerte junto a ti, lo haré, acepto, he firmado y sellado mi promesa. Mi sangre daré, día a día cinco gotas en el envase, ni una más, ni una menos, -escrito-, actúo en cuanto a lo escrito. Soy aquel de los ojos puros, hombre elegido, destinado a estar a tu lado-

¿Sabes? Una vez alguien me dijo: “Los ojos son las ventanas del alma, donde se ve la verdadera esencia del ser”
¿Has visto algo en los míos?      –No-
¿Sabes por qué? ¡La esencia habita en seres que existen!
Sí, no existo en la realidad material donde el planeta vive día a día y la gente transcurre compartiendo sus experiencias diarias, donde el hombre sabe que hace algo “acá”, en esto lo terrenal. No existo en tu vida, no estás conmigo, sí, soy yo, tu más tormentosa imaginación, por la que estas en este lugar. Amor no podrás sentir jamás, jamás y mucho menos estando en este lugar podrás estar a mi lado (…) ¡Despierta cariño!

(…)
Y así transcurría la vida diaria de él, ahí cuando esa suave y dolorosa voz lo despertaba, desesperado abría sus ojos y sabía que no podría cumplir su pacto, que este dolor terrenal no podrá superarlo jamás, pues cada día traído a la realidad, era la pauta para alejarlo más de ella. Así transcurría sus días en el manicomio, creyendo que alguna vez esta mujer lo hechizó con sus ojos, creyendo que tiene que estar con ella para poder vivir eternamente.
No sabemos, si lo que quiere es estar con ella o vivir eternamente, pero él desea acabar con su vida realizando el ritual que se ha inventado, (un invento que no concuerda con la realidad, porque ante esta sociedad es, un maldito enfermo) según él, ¡porque en el destino está escrito!

viernes, 6 de julio de 2012

Cuando te miraba


Cuando te miraba, sentía que, nada más podía llenar el momento que estábamos viviendo. Cuando te besaba sentía el palpitar de las olas y cuando te acariciaba sentía el roce del agua, que suavemente toca las pieles de sus visitantes.
Y no lo podía creer, tú en ese instante… que pequeño es el mundo y que grande nos sentimos en momentos como este.
Pero como todo, nada es para siempre. Nos alejamos, un adiós salió de nuestros labios y nuestros cuerpos se separaron. Poco a poco, las sombras andantes sobre la calle se iban dibujando, los pájaros que aún no están acostumbrados a la presencia de seres andantes, se elevaban hacia picos más altos; las palomas (feas palomas) tan arrogantes, caminaban al lado de aquellas sombras. Entraste al edificio, donde aguarda tu morada. Entraste y, estaba ella, tan hermosa como siempre, con su piel tersa, sus labios rojos, su larga cabellera y su corto vestido; sentada en el sillón, revisaba la última moda de parís. Abriste la puerta, y de un brinco ella saltó a tus brazos.
-¡Bienvenido amor!- decían sus labios, que terminaron juntándose con los tuyos. Tú un poco osco, retiraste tu presencia y te dirigiste hacia la alcoba. ¿Pero qué ha pasado?, ella ha quedado confundida, no lo entendía, una y otra vez recordaba las cosas que había dicho y hecho en la mañana, para ver si había fallado en algo (…) no, nada (…)
Tú recostado sobre la cama, pensabas una y otra vez, tus pensamientos agobiaban el momento, tu cuerpo empezó a conectarse con tus pensamientos y estallaste… ¡No puedo seguir así, es hora de acabar con esto!
La miraste a los ojos y, le explicaste lo que ocurría, ella no lo entendía, ¿Cómo pudiste hacerle eso?, ¡a ella!, la mujer que te amaba profundamente, a la que un día juraste amor en vida. La que te acompañaba las noches de vino y chimenea, la que te cuidaba y dejaba que cuidaras, la que te dejó amarla.
Tan solo el tiempo comprendió el momento tan amargo que transcurría, las lágrimas que se derramaron, las miles de disculpas que se dijeron, la infinidad del silencio y el amor que seguía.
Ella se levantó, callada, fría, te miró a los ojos y, ahí supiste que la dulce mujer que te acompañaba se había transformado, te miró con tanto desprecio, con tanto dolor… camino lentamente hacia la puerta y se marchó…
El apartamento quedó solo, se sentía vacío, pero bueno, ¡por fin lo habías hecho!

Pasaron los días y tú seguías visitándome, seguías compartiendo momentos conmigo, pero algo extraño se sentía, ¡no eras el mismo! Que extraño, cada vez te veías más cansado y sin vida. ¿Qué te ha pasado cariño? ¿Por qué pareciera que una fuerza sobrenatural está consumiendo tu esencia?
Te acompañé a tu apartamento, gran sorpresa terrorífica me llevé, todo allí estaba vacío, falto de vida, de calidez, todo estaba seco y frío. Algo ocurría, algo faltaba, algo ya no vivía. Todo estaba muerto, y como muerto ya no tenía otro destino.
Se ha ido, tu alma se ha ido, ¿Cómo la dejaste ir?, ¿Cómo ocurrió todo esto?,  ¿a quien le has vendido tu alma?, ó ¿Dónde está tu alma?... se ha ido cariño, se ha marchado, ya no te queda más por vivir, tan solo queda esperar que tu cuerpo se transforme en esa masa seca de huesos y piel ajada, en ese cuerpo frío y seco. Esperando que por fin te marchitez para así dejar de existir, eso, esperando a dejar de existir, he ahí tu destino, sin remedio a transformarlo… tu alma se ha marchado y yo me he marchado con ella.